No son muchos porque siempre fui una niña bien feliz que andaba en patines, compraba pollitos afuera de la escuela para cuidarlos y jugar con ellos y les hacía casitas debajo de la lámpara del buró, comía brinquitos y así; pero si he de recordar uno seguro que es el provocado por mi apellido...
MEJORADA...
Qué tal ehhh!!!
Así es, mi apellido es MEJORADA; a mí me gusta un montón, lo malo es que la gente mala siempre busca la manera de hacernos sufrir a los buenos... y a mí, siempre, siempre, siempre, me atacaban por ahí. Que si la MEJORADITA, que si la EMPEORADITA, que si me dolía la cabeza, pues tomate unos MEJORALITOS que seguro fabrica tu papá, que si la MEJORANITA (esta fue mi maestra de cocina en la secundaria porque sí, estudié cocina en mi colegio de monjitas! y la maestra se sentía bien ingeniosa porque pues COCINA-MEJORANA VS ALUMNA-MEJORADA, pff, ya saben!), que estás REMASTERIZADA, que si estás CORREGIDA Y AUMENTADA...
Y yo así, aguantando pues. Ahora, que ya estoy grande, me acuerdo y me da risa. Y lo más chistoso es que la banda me sigue jugando las mismas bromas... es bien bonito...
El otro día, en el archivo, me encontré esta foto, es de 1953:

Sentí padrísimo, ya saben, ese sentido de pertenencia que luego hace que uno se sienta parte del clan y así. Seguramente a mis parientes, los dueños de esta papelería de antaño, les pasó lo mismo que a mí... seguro que los hijos de sus hijos se sentirían identificados conmigo si leyeran mi post... lástima que no los ubico!
¿Tiene usted, querido lector, ideas frescas para enriquecer mi post? Coménteme pliss, y porfavor, evítese los albures porque ni los entiendo!!!
:)
Los quiero, bay.
Etiquetas: Traumas de la infancia